


Возвращаясь к теме одиночества, признаюсь, что мало где я ощущал себя так "под крылом матери", как в этом заброшенном селе. Здесь легко заговариваешь с любым человеком. Легко переносишь одиночество. Кажется, что эта земля, небо, дома - часть тебя, и ты часть этого мира. Даже в Эскориале нет такого ощущения. А жаль...
Ayer nos fuimos a Calatañazor, como se dice popularmente, "donde Almanzor perdió su tambor". Almanzor era uno de los jeques árabes más severos e implacables, y según una leyenda en Calatañazor fue derrotado y muerto. Aunque en realiad esa batalla nunca tuvo lugar: se inventó para animar al pueblo.
Es un pueblo totalmente medieval, con restos del castillo del siglo VIII. Pertenece a una línea defensiva creada a principios del VIII - la Marca Media - que parte de Toledo y luego sigue el curso del río Duero.
Pero la impresión más fuerte que nos llevamos no fue su legado histórico, sino la sensación de tener el cielo más cercano. Otra leyenda dice que antes el cielo estaba tan cerca que se podía tocar con la mano, y en parte es verdad. Entre las luces de la ciudad y la contaminación no hay quien vea las estrellas, y en Calatañazor las hubo de todas las formas y colores. Hacia las diez de la noche se fueron del pueblo los últimos visitantes, y nos quedamos prácticamente solos: había luz en cinco o seis casas, y en las calles, ni Dios. Los móviles no tenían cobertura, tampoco había pueblos cerca, lo cual aumentaba con creces la sensación de estar muy lejos del mundo "normal". Sin embargo, no nos sentíamos abandonados ni solos: el cielo salpicado de estrellas tenía el misterioso poder de abrigar y dar calor. Las muy pocas farolas que, creo que por error, seguían dando una escasa luz no impedían que el cielo lloviera y emanara una luz y calor tan maternales que te sentías más protegido que en tu propia casa.
A la mañana siguiente vimos el amanecer en un pueblo extrañamente real, con sus raras chimeneas cónicas y sus perros mendigando un trozo de pan.

