domingo, 21 de septiembre de 2008

Calatañazor




Возвращаясь к теме одиночества, признаюсь, что мало где я ощущал себя так "под крылом матери", как в этом заброшенном селе. Здесь легко заговариваешь с любым человеком. Легко переносишь одиночество. Кажется, что эта земля, небо, дома - часть тебя, и ты часть этого мира. Даже в Эскориале нет такого ощущения. А жаль...


Ayer nos fuimos a Calatañazor, como se dice popularmente, "donde Almanzor perdió su tambor". Almanzor era uno de los jeques árabes más severos e implacables, y según una leyenda en Calatañazor fue derrotado y muerto. Aunque en realiad esa batalla nunca tuvo lugar: se inventó para animar al pueblo.
Es un pueblo totalmente medieval, con restos del castillo del siglo VIII. Pertenece a una línea defensiva creada a principios del VIII - la Marca Media - que parte de Toledo y luego sigue el curso del río Duero.
Pero la impresión más fuerte que nos llevamos no fue su legado histórico, sino la sensación de tener el cielo más cercano. Otra leyenda dice que antes el cielo estaba tan cerca que se podía tocar con la mano, y en parte es verdad. Entre las luces de la ciudad y la contaminación no hay quien vea las estrellas, y en Calatañazor las hubo de todas las formas y colores. Hacia las diez de la noche se fueron del pueblo los últimos visitantes, y nos quedamos prácticamente solos: había luz en cinco o seis casas, y en las calles, ni Dios. Los móviles no tenían cobertura, tampoco había pueblos cerca, lo cual aumentaba con creces la sensación de estar muy lejos del mundo "normal". Sin embargo, no nos sentíamos abandonados ni solos: el cielo salpicado de estrellas tenía el misterioso poder de abrigar y dar calor. Las muy pocas farolas que, creo que por error, seguían dando una escasa luz no impedían que el cielo lloviera y emanara una luz y calor tan maternales que te sentías más protegido que en tu propia casa.
A la mañana siguiente vimos el amanecer en un pueblo extrañamente real, con sus raras chimeneas cónicas y sus perros mendigando un trozo de pan.

jueves, 18 de septiembre de 2008

La noche en blanco en Madrid


El fin de semana pasado fuimos a la noche en blanco, en Madrid. Es la tercera vez que de noche se abren todos los museos y galerías de arte, además, hay variada oferta cultural. En general no recomendar'ia este tipo de acontecimientos: demasiada gente abruma, y las mismas exposiciones las puedes ver durante horas más convencionales. Sin embargo, había una cosa que me atraía, que era el mar de luces - alrededor de diez mil bombillas de color - que habían instalado en uno de los parques de la ciudad.

Adelantando, puedo decir que me decepcionó el lugar sobre todo por la alambrada que no permitía acercarse al mar de luces. Era un espectáculo bonito - aunque algo monótono: las bombillas cambiaban de color siguiendo un estricto ciclo - pero no pensado para que la gente lo disfrutara de cerca. Otra desilusión: era imposible fotografiar el mar con un trípode, ya que con una exposición larga todas las luces salían blancas!!!

Me fui con una mezcla rara de tristeza y belleza. Un mar de luces inaccesible... El tipo que sale en la foto también parece estar maravillado y triste al mismo tiempo....

Установить десять тысяч лампочек на одну ночь - странная задача! Чем больше лампочек, тем более одиноким чувствует себя человек. Чем больше город, тем легче в нем потеряться.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

El toro y la luna

Este diálogo se produjo hace varios días entre un toro del monte Abantos y una luna creciente... No sé por qué se suele asociar España con los toros, pero en esta foto yo noto algo "español". ¿Y vosotros?