Me ahoga la belleza de la vida
De la puta vida
De la santa vida
De su continuo florecer sin meta
De su intrépido morir sin dejar huella.
Ya hay demasiado
¡Parad la rueda!
Está colmado de lágrimas el mar
Y el sufrimiento
En cada célula de mi honor palpita.
Y sin embargo... oigo renacer la flor
De esta puta vida
De esta santa vida
Que cada día despeinada y eterna
Despierta, desayuna, traiciona y envejece
En mi pupila y en tu pupila.
domingo, 14 de junio de 2009
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