



Hay muchos que dicen que la están buscando, o deseando, sin más. Y que temen perderla. Sin embargo, estoy convencido de que la felicidad no es más que la conciencia de estar perdiendo algo tremendamente importante que uno aún posee. Vamos, que es una forma de despedida de algo único e irrepetible.
Por eso es tan malo tener cosas en posesión: serán difíciles de perder. Cada cosa que poseemos de manera fiable y sólida desequilibra la balanza y nos hace más infelices.
Pero que las cosas que perdemos nos sean importantes es otro requisito indispensable, porque las cosas sin importancia nos traen sin cuidado, por tanto, nos da igual perderlas.
Hoy he salido sin saber por qué... con la cámara de fotos colgando del hombro, aunque al llegar a la Herrería he visto que el sol ya prácticamente se había escondido destrás de los montes. Ha sido un paseo largo, sin embargo... porque contra todas las indicaciones he encontrado lo que buscaba sólo en los crepúsculos, hora sin luz odiada por los fotógrafos. Aún no sé qué era lo que encontré. Lo cuelgo aquí por si las moscas. Hay que ver las fotos sin ampliarlas, si no, se perderá el aún no sé qué.
1 comentario:
Las dos ultimas me gustan mucho. Esas lineas rectas i manchas de luz redondas...
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