
Es realmente difícil concentrarse en el trabajo cuando tienes estas vistas... Nada más levantar la mirada del escritorio te quedas cautivado por el lento y pausado descenso de los copos de nieve desde su morada habitual. Desciende como si bajara las escaleras, digna y noblemente. Y el mundo ya está dispuesto a recibirla: en silencio, apenas respirando, acurrucado bajo su manta. Así lo vio Novoneira:
Dobran as campás da neve
A alma de seu gardada
Tornouse aínda máis calada
E nin pode nin se astreve.
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